Usar más detergente no deja la ropa más limpia. El exceso deja residuos que endurecen las telas y obliga a enjuagar más; si te quedas corto, la suciedad no sale. La clave está en ajustar la dosis.
1. Parte de la dosis del envase
Cada detergente indica una medida de referencia según el tamaño de la carga y el nivel de suciedad. Úsala como punto de partida y ajusta a partir de ahí.
2. Ajusta según tu lavado
- Carga pequeña o poco sucia: usa un poco menos de la dosis indicada.
- Ropa muy sucia o de trabajo: sube ligeramente la dosis o deja la ropa en remojo antes.
- Agua dura (deja manchas blancas en la grifería): suele necesitar un poco más de producto.
3. A mano o en máquina
Para lavar a mano, disuelve primero el detergente en agua antes de sumergir la ropa. En lavarropas automáticos, elige versiones de baja espuma (como las «matic») y colócalo en el compartimento correspondiente.
Tip: no llenes la máquina hasta arriba. Deja un espacio de un palmo para que la ropa se mueva y el detergente actúe mejor. El suavizante va siempre en el último enjuague, nunca junto con el detergente.
Sigue siempre las indicaciones de la etiqueta de cada producto.






